Como todos sabemos desde hace casi dos meses estamos viviendo una situación como poco inusual.
El Covid-19 ha traído a nuestra vida y nuestra rutina una serie de cambios que, siendo breves, afectan a nuestra forma de llevar el día a día y, lo que más nos interesa, el sueño y el descanso.
El descanso es una de las necesidades básicas del ser humano para su salud y, consecuentemente, el correcto desarrollo de nuestras vidas.
Con el cambio de rutina que se nos ha impuesto los tiempos de sueño y la forma de descanso han variado mucho.
Hemos pasado de largas jornadas fuera de casa, andando de arriba para abajo, cogiendo el transporte público y haciendo esfuerzos físicos a estar todo el día metidos en casa, teletrabajando o directamente no trabajando (para los menos afortunados).
Pues bien, estos cambios afectan de manera directa a nuestro descanso y la calidad de nuestro sueño.
El menor cansancio físico, junto con periodos de sueño más prolongados y otra serie de factores, no todos negativos (cambios alimenticios, menor exposición al exterior, descenso del estrés…) hacen que nuestro cuerpo puedan sufrir determinados riesgos en lo referente a la salud.
Así pues, aunque todos los efectos del Covid-19 no están siendo necesariamente negativos, si que los cambios de sueño pueden acarrear serios riesgos, como por ejemplo, para nuestro corazón.
